"Que no entre aquí quien no sepa respetar"

martes, 11 de septiembre de 2007

Hadas tri-ge-nuinas

A ti, que te conocí vendiéndome los clavos de mi auto crucifixión,
A ti, que te esperaba en la esquina de la barra,
como ahora te espero en esta mi esquina que no puedo doblar,
A ti, que no te dije por culpa de mi alexitimia,
lo dulce que me supieron todos y cada uno de tus besos,
A ti, que mi primera estancia en tus labios,
me la concedió una lluvia tamizada por un Ron anestésico,
A ti, que me entregaste tus tesoros más valiosos,
y me abriste todas las puertas que yo me empecinaba en no traspasar.
A ti, y a ese excelso vergel
que a orillas del Guadalquivir acaricia tus sentimientos,
Sí, a ella, esa precoz maestra que me impartió clases de ética infantil en su pizarra de la ilusión,
A ti, que todo me recuerda,
A ti, que todas se me parecen,
A ti, que no te puedo desrecordar ni en mis días de adipsia de nada,
A ti, que fuiste mi sirena en esa playa
en la cual fluimos como agua dulce que busca su salino mar,
A ti, que ahora te valoro más de lo que te añoro,
A ti, que te he perdido,
A mi, que peleo cada día por olvidarme de olvidarte,
A mi y A ti, rotación, fuera de esta mi imaginación.
Estoy seguro de que disfruto más con tu recuerdo,
tu presencia en mi, es tu ausencia.

A ti…