La rabia labra en mi conciencia
venganzas contra casi todo lo que me rodea,
Por qué me cuentan mentiras,
si yo ya no las cuento,
pensé que no teniéndolas no me rondarían,
como mi vecina, que tendré que mentirla
para que en sus arrebatos de soledad y aburrimiento
aspire al semen de otro, sí otro,
yo ya no sirvo para componer vidas ajenas,
ando construyendo…
Además, estoy casi ciento veinte años atrás,
con lo cual, se trabaja mucho, pero más despacio,
y esto es cosa mía, la ayuda entorpecería mi creación visceral,
aunque para contradecirme no estaría mal una mano libertina,
a poder ser femenina.
Me bajo a las minas.