Aplastado, en mi ventana de este Carabanchel sin vistas al mar.
Colgado, como ropa tendida que se airea al sol con miedo a la tormenta.
Drogado, con la exhalacion de las chimeneas y sus trazos efímeros.
Inclinado, igual que los tejados dejando que solo me acaricie y resbale por mi piel esas lágrimas que desaparecen en las aceras.
Duplicado,en todos y en cada uno de los seres que deambulan queriendo instalarse.
Plantado, trentaitres años en este mismo lugar, coetáneo de mi árbol preferido.
Sitiado, entre dos bloques que apenas me regalan unos rayos de sol y, un pedacito de cielo que conozco como tu cuerpo pulido.