En contra de mi voluntad. Lívido sin libido, mudo, rasurado y, bien vestido, aunque me faltan tus gafas de sol. Despierto en este lugar blanquecino y oscuro. Que he visto de soslayo en el vaivén de las ojeadas de no querer mirar, embutido como polla en su antagónico látex, tieso como el mástil que no acariciará la Mar, arropado por el calor de falsa madera. Un eco me devuelve mis lamentos que retumban, en esta caja sin nombre propio que usurpa y se adueña del mío.
Entra una insoportable luz por una ventana, que me deja ver un techo de cristal tras del cual hay un cielo ceniza. Pasan cabezas conocidas con ojos enrojecidos de lacrimales desérticos por la larga caminata, desde… Hasta el lugar donde me encuentro. Sinceramente creo saber donde estoy, y ellos creen que estoy muerto. Me lo dicen algunas de las cabezas que pasan y que nunca he querido. ¡Váyanse a otro lugar, yo jamás los iría a molestar! Ahora tendré mas cosas de las que hablar, espero saber escribir en mi próxima residencia.
¡ay ay ay ay!¿Y si tengo un ataque cataléptico? ¡ay ay ay ay!
Ahora o nunca si hay que rezar, Señor se reza para que alguien me escuche.
¡¡Que no cierren las puertas ni me cubran de tierra antes de cerciorarse!!