Ella viene blanca, ligera y silente desde la lontananza
de este cuadro irreal en él que mis ojos han posado mi alma,
la puedo ver llegando a mi tejado batiendo sus alas.
He escuchado dos disparos, todo se tiñe otra vez,
el cuadro se descolora con la humedad y se vuelve real,
igual que las áspides que veo.