Desde este cementerio de fotografías inertes,
apesto el tiempo y su espacio restringido
y lleno de sellos
Desde los estados de la emoción me restrinjo todo sentimiento,
ósea se, salgo a la calle con sombrero y sin cabeza
Un paraíso paralizado y perpetuo desde que te vi
Un dragón amarillo, la daga filosa y un drenaje
Una hiena comiendo mi hiel purulenta y hendiendo
mi hígado
Desde que escribo ya no sé ni lo que digo
Desde aquí te imito por que sé, que eso vende
Desde que peste, por Dios.