"Que no entre aquí quien no sepa respetar"

miércoles, 20 de febrero de 2008

Epilogo

3 días después de su muerte recibo
una llamada del susodicho, a lunes,
la pantalla del teléfono enardecido
brilla intermitente, 06:00 maitines

despertar con el son clerical, mortal,
no se, si desvelado o mal soñado.
Nada hay en este tiempo de angelical
según se mire en el rictus del ahorcado

se deduce la timorata sonrisa dócil
o el vil sarcasmo de befas prohibidas
por las que el dogal decora su pescuezo.

Presiono vagamente la tecla verde del móvil
después de divagar todas estas diatribas
y lo que escucho es a ella cantándole en su regazo.