U del engaño u del timo, pero usted, yo en este caso
lo hice en la estación del tiempo lluvioso Alcázar.
Hasta Jaén por los raíles sin norte a tullir olivos mancos se fue,
con mi dinero mojado en la pena de un rostro furibundo
y un paraguas que ¡ojalá! Pare las penas del que deja un amor en
Oviedo, cerca del mar destilado en ánforas alcohólicas.
Suerte Don Pedro, subo a éste tren vacío amarillo pasillo de hospital.