"Que no entre aquí quien no sepa respetar"

martes, 18 de marzo de 2008

Hospicio

Una cenefa ensangrentada recorre el simétrico pasillo ajedrezado a juego con una alfombra que delata el futuro.
Un espejo giratorio decora el rostro, tres portones de lánguida apertura perpetúan la salida del asintótico laberinto.
Un ratón adamantino, ligero y preparado, desaparece entre la ínfima holgura del portón azul tristeza.
Un niño decrépito y reducido a este orfanato, grita iracundo, con voz desgarrada.
Al otro extremo sin puerto ni mar.
Un quejio jondo hasta el fondo del fondo.