Llevo la cabeza a todas partes siempre llena de razón,
y sin embargo, dejo mi cuerpo en cualquier parte,
donde se encuentre cómodo o incomodo
(da igual)
él no siente ni padece
yo soy la que le invento los fríos la calor el dolor.
Hablo, desde, soy la razón que como sabéis me hago dueña
de este o de aquel que cree o que creen que no soy del todo necesaria
y quizás no lo sea, pero mi inmanencia a vosotros librepensadores
de lo ajeno es indefectible aun con esa
vuestra vana indiferencia hacia mi.
No seréis libres más nunca jamás soy como
la peste,colérica, morbosa,
el opio del espíritu la concubina del alma la que esta detrás de ti frente al espejo.