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La hoja que da muerte al tesoro de la roca y abre las puertas de los lugares escondidos en el tiempo.
La espada que hiende al abrazo y da frío y sensación de fuerza, el acero reina en la mano del nombre se oyen voces en el reino que llaman.
La palabra que cubre de seda la cumbre aletea batiendo su sexo que micciona, hasta saciar el verbo y a los sitibundos.