Al fondo he encontrado un camino, que no me trae de vuelta.
Mis ojos son la lluvia que se clava en mis manos.
Te espero tras lo negro cual paciente invidente.
Escupo corazones hacia arriba, al cielo encenagado de lamentos.
Acudo a los espacios restringidos compungido de materia.
Camino desnudo cuando Nadie, que se que no existe no me ve, descalzo soporto el peso de mis huesos tuétanos, solo, esos.
Vivo en un arrabal de eternos vals opiáceos con mascaras de carnaval.
Mis pasos no son firmes lo siento a mis espaldas.
Me han robado.