Los siervos destrozaron la sien
que ellos fueron y vieron.
Teclas que crean el temido terror
que descansa en su nido.
El sol despierta mi solotiraia
sien sesgada.
Roto el retorno.
Roída la rareza.
Restos solo restos.
Huesos que no son mis huesos.
El espejo lo dice todo, caro viejo...